Si quieres unos pendientes únicos que nadie más tenga busca en casa por los cajones y armarios de labores y recicla algunas piezas. De momento no he aprendido a hacer frivolite ni ganchillo, ambos siguen en mi lista de deberes, pero encontré unas cuantas cosas que estaban sin montar y me sirvieron para los pendientes.
En primer lugar para endurecerlo hay varias formas, sumergir en una mezcla de cola o alkil con un poco de agua, o bien hacerlo en una mezcla de gelatina que habremos remojado previamente y disuelto en medio vaso de agua caliente.
Una vez seco no hay más que elegir unas piedras y diseñar tus nuevos pendientes, unos alicates, anillas y enganches, y en unos minutos estrenarás originalidad .
Si quieres dar color a la frivolite hay que teñirla antes de endurecer.
Llega el verano y con él el calor, la playa, los picnic, las siestas, las cervezas con los amigos...y que mejor que llevar una nevera que nos permita mantener frescas nuestras bebidas mientras se alargan las noches estrelladas. Para esas estupendas reuniones este año aporto una caja de corcho personalizada bien cargada de cervezas heladas cubiertas de cubitos que aguantaran toda la velada. Esta forma de perdonalizarlas la aprendí en una tienda taller en Sevilla en la que Teresa Rabasca te enseña una gran cantidad de técnicas para tratar muebles, telas...
En esta ocasion necesitaremos
Una nevera de corcho pequeña, (de unos 32 litros)
Imprimacion universal
Pintura a la tiza del color elegido
Dos servilletas de papel de colores acorde a la pintura
Cola blanca o de decoupage.
Pinceles planos o paletinas.
Lo primero que haremos será dar una capa de imprimacion a la tapa de la neverita y al borde superior que es lo que vamos a pintar. Si tuviera algún dibujo hay que cubrirlo con imprimacion y luego con pintura blanca para evitar que luego se vea.Una vez seco empezaremos a pintar con el color elegido bien agitado dando pasadas largas con la paletina para que no se noten los brochazos. Dejar secar, con la pintura que yo uso (Fleur) es suficiente con una capa pero si fuera necesario aplicar una segunda y volver a secar. Mientras le quitaremos a las servilletas las hojas blancas que llevan en la parte trasera, suelen ser dos, así nos quedaremos con la única que lleva el dibujo estampado y las cortaremos por la mitad téniendo en cuenta el sentido y las formas. Aplicamos cola bien extendida sobre uno de los lados largos y con cuidado vamos pegando la servilleta , completaremos todo el contorno de la nevera ajustando bien las esquinas. Dejar secar bien, por último aplicar una capa de cola por toda la superficie que lleva papel para una mayor protección. Si el cordón azul que suelen traer no coordina con los colores elegidos podemos cambiarlos para dar una mejor terminación. La primera ha ido para una amiga que nos invitó a cenar y fue cargada de cervezas variadas para una cata, la segunda para los abuelos en forma de picnic para dos, jamón , quesos, patés, bebidas, chocolates y frutas...y la última ha ido con un kit de supervivencia para viajes relámpagos.













Bien es cierto que no es una ciudad que tengamos a mano para hacer una escapada en coche, pero tanto en barco como en avión nos encontramos al otro lado del charco con un pedacito de España en Africa. Un precioso enclave que los medios se empeñan en sacar solo para mostrar su cara mas oscura, pero Melilla es mucho más que una valla, es modernismo, es mezcla de cultura y religiones, es depositaria de una historia reciente de nuestro país, es su gente y sus playas, es un sol brillante en un cielo azul...
Melilla amanece con los sonidos de la llamada a oración de la comunidad musulmana, la corneta que acompaña al izado de bandera en la céntrica comandancia militar, un villancico en las campanas del palacio de la Asamblea y gaviotas, muchas gaviotas que graznan mientras sobrevuelan sus doce kilómetros cuadrados.
Cada vez que nos ha visitado alguien de la península, como aquí se llama a los que vienen del continente, se han vuelto sorprendidos pero cautivados por el encanto de esta ciudad de una gran una vida cultural a la que se accede con facilidad por precio y disponibilidad, teatro, conciertos, cursos y seminarios, conferencias, actividades deportivas, exposiciones, museos gratuitos , bonitas y cuidadas playas... La ciudad vieja enclavada en la roca donde Pedro de Estopiñán, contable de la casa de Medina Sidonia, allá por el siglo XV se asienta con una pequeña comunidad, se yergue orgullosa frente al mar y a cuyos pies ha crecido una modernista y moderna Melilla orgullosa de su original personalidad.
Tanto por ver, tanto por disfrutar ...sin lugar a dudas bien merece una visita.